Capítulo 28
Me costó más de lo que pensaba e_e
Capítulo 28
Estaban totalmente rodeados por los Guardianes, que, fieles a su nombre, los cercaban y gruñían, enseñando unos feroces colmillos que parecían capaces de despedazarles en pocos minutos. El grupo sacó las armas y les apuntó, Silver desenfundó un brillante estoque como los que se usaban en las competiciones de Sword Dance y retó a los Guardianes. Kapón le gritó:
-¡No es momento para estupideces, capullo!
-Como no te calles, ¡te abro en canal!
Entonces, los Guardianes se quedaron totalmente quietos, y se quedaron de piernas abiertas, formando un círculo.
-¿Qué demonios están haciendo?-preguntó Rika
-No tengo ni idea, ¡pero aprovechemos ahora para atacar!
Kapón y los demás empezaron a dispararles, pero las balas rebotaban en su durísima piel, y la pústula de su espalda empezó a brillar y brillar.
-¡No deja de brillar! ¡Y nuestras balas ni les dañan!-gritó Rika.
Entonces, Silver atravesó limpiamente a uno con su estoque, que con un brillo azul, perforó su coraza como si fuera mantequilla, matándolo al instante. Y entonces, mientras el equipo miraba a Silver como si fuera una aparición, el resto de los perros abrieron los ojos, ardiendo como un volcán en su interior, y se lanzaron al ataque. Varios se lanzaron a por Neo, que empezó a hacer acrobacias para evitarlos. Kapón soltó sus pistolas, y empezó a imitar a Neo. Y Rika, cuando los perros saltaban, se agachaba, los agarraba de las patas y los lanzaba, con algún tipo de arte marcial desconocido. Después de que varios cayeran bajo el estoque de Silver, la pústula dejó de aumentar su brillo, y volvieron a quedarse quietos. El suelo bajo sus patas empezó a arder, y ellos mismos empezaron a irradiar fuego. Y se oyó como un lanzamiento de cañón, y como bolas de fuego, salieron disparados hacia el equipo.
Esquivaron todos menos uno, que alcanzó a Neo en la pierna, dejándosela chamuscada. Al detenerse, los perros explotaron en una lluvia de chispas. Neo cayó al suelo, mientras gemía, intentando soportar el dolor. Alice se agachó junto a él, quierendo ayudar pero sin saber como.
-¡Neo, Neo! No llevamos botiquín, apóyate en mí e iremos hasta la ciudad...
-N-no, no puedo, duele demasiado...
De los surcos ardientes que habían dejado los perros, sus cenizas se alzaron, y en un remolino de llamas negras, apareció un encorvado viejo, que apoyado en un bastón, les observaba con curiosidad. Su piel era casi negra, con un tono grisáceo que no se
sabía si era suciedad o el tono normal de la piel.
-Creo que usaré mi voz, y no la telepatía para corresponder a tan ilustres invitados-dijo con voz potente.
-¿Eres un Yaata?-preguntó Kapón con curiosidad.
-En efecto, lo soy. Me llaman el Sabio de las Sombras, antiguo líder del Culto de las Sombras, acompañadme a mi morada, tal vez pueda ayudar a vuestro amigo.
Todos se acercaron a él, pero él rechazó a Silver y Kapón.
-Vosotros no. Id a la capital a entrevistaros con Klaus, él podrá ayudaros en la búsqueda de la cura de la enfermedad de vuestro amigo.
-Os acompaño, Larry también es cosa mía-dijo Rika.
-Bueh, yo ni lo conozco.-dijo entre risas Silver.
Y el viejo, con la mano apoyada en Neo, tocó con el bastón a Alice, se desintegraron y una nube de polvo se fue volando hacia el horizonte.
-Bueno, pues vamos. Ya no queda nada. Corramos hasta allá.
-Vale.-dijeron Kapón y Silver al unísono.
Y echaron a correr por las cuidadas llanuras verdes infinitas, mientras los surcos dejados por los perros, eran cubiertos por un manto de fresca hierba.
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